
En esta ocasión quiero mostraros algunos detalles del proceso creativo de un retrato personalizado por encargo.
Mi modelo esta vez es una maravillosa niña luciendo un vestido blanco. Para realizar esta composición he empleado la técnica pastel y he escogido una lámina de 100x70 cm.
Primeros pasos en la creación de un retrato personalizado
Ya tengo ajustados los tonos y las luces de la imagen. Me encanta la expresión de su cara. ¡Estoy listo para comenzar! Realizo el dibujo a mano alzada, para ello empleo un lápiz en color tierra, ya que me permite marcar el boceto de una forma lo suficientemente detallada y visible sin llegar a ensuciarlo demasiado. Es realmente agradable dibujar con estos lápices.

Aproximación de color
Mi propósito en esta parte del proceso es hacer una primera aproximación de color, deteniéndome tanto como considero necesario analizando los tonos del rostro y el cabello. Aunque en esta ocasión los ojos están de perfil y entornados hacía abajo, siempre les dedico especial atención, siendo para mí uno de los pilares fundamentales a la hora de captar la expresión del rostro. De vez en cuando me paro a observar, tanto cada una de las partes, como el conjunto de la obra.
Tan pronto como he marcado las zonas de luz y me adentro en los tonos medios, el retrato comienza a cobrar vida. Por lo general no tengo las tonalidades exactas que exige el retrato, así que realizo las mezclas necesarias, detectando la temperatura de cada color.

Detalles retrato personalizado
Rostro
Disfruto mucho cada detalle. Presto atención a la forma de los parpados, a su grosor, a las pupilas, su tamaño y dirección exacta. Sigo con las cejas, la dirección del pelo que las forma y las pestañas. También redefino la forma de las fosas nasales y los labios buscando la expresión exacta. Redefiniendo cada línea hasta captar de forma minuciosa su personalidad y los detalles.
Cabello
Ya he llegado al cabello, empiezo por los tonos medios y después las luces, siguiendo la dirección del peinado. Retocando las zonas sombreadas y dando fuerza a los detalles de luz.
Vestido
Una vez tengo todo ajustado comienzo con el vestido, aunque predomina el color blanco, hay muchas variaciones sutiles de color, tirando a grises, azules y ocres en algunas zonas. Disfruto trabajando cada una de las partes y el conjunto. Me gusta el punto de color que aporta el lazo en tonos fucsia, detallo y redefino cada sombra y refuerzo cada luz.

Adentrándome en la psique
Tras horas de trabajo, nuestra modelo es cada vez más familiar. Y empieza a surgir la magia, llegando incluso inconscientemente a interpretar el estado de ánimo y sus pensamientos, captando toda su esencia.
Creando un fondo personalizado
Llego el momento de fundir la figura con el fondo. En la imagen original, el entorno es incierto y apenas contrasta con nuestra protagonista.
Tras divagar y replantearme si ceñirme al escenario de la imagen real, me surge la idea de crear un fondo que me permita tener suficiente contraste. Vislumbro la idea de que nuestra pequeña modelo brille como lo hace una estrella en la oscuridad.
Decido crear un fondo imaginario de enredaderas infinito en tonos verde oscuro. Tengo mucho cuidado con la cara y también con la profundidad alrededor de ella.

Retrato personalizado terminado
Por último, examino detenidamente la obra buscando cualquier detalle, la miro de frente y a través de un espejo, desde tantas perspectivas como me es posible, hasta que siento la satisfacción de haber captado toda su magia.
Sin duda ha sido una gran experiencia.

