
Pintar un retrato a pastel es una de las disciplinas más exigentes. No me atrevería a dar una respuesta exacta sobre cómo hay que pintar una cara o cómo se debería dibujar un retrato realista a pastel. Todos tenemos diferentes enfoques y formas de abordar cada obra, pero siempre es interesante ver cómo desarrollan sus trabajos otros pintores.
Así que decidí que sería bueno mostrar algunas de las etapas en el desarrollo de una de mis obras pintadas en esta técnica. Es un retrato de cabeza y hombros de una mujer magnífica por lo que siento muchísimo aprecio, pintada a partir de una fotografía tomada en exteriores.
Mientras miraba la imagen, inmediatamente quise pintarla y pensé que sería una pintura maravillosa.
El dibujo en el retrato a pastel
Siempre comienzo a construir el retrato realizando un dibujo detallado con lápices pastel. Realizar el boceto con exactitud será sin duda una base sólida en el desarrollo de nuestro retrato. Mi objetivo es definir la forma de sus ojos, pestañas, cejas, fosas nasales, labios y la expresión de su cara, captando cada uno de sus detalles.

Pintando a pastel
En esta parte del proceso analizo los tonos del rostro. Si bien, considero que cada obra debe abordarse de forma diferente. Confieso que a mi me gusta realizar mis trabajos siempre de arriba hacia abajo, exceptuando el cabello que lo dejo para el final. Dando siempre especial protagonismo a los ojos. De vez en cuando me paro a observar tanto cada una de las partes como el conjunto de la obra, creo que es importante, ya que todo debe encajar en armonía.
Marco las zonas de luz y me adentro en los tonos medios, sin usar mucho pigmento, ya que una de las características del pastel es que siempre se puede añadir, pero no quitar. Por lo general no tengo las tonalidades exactas que exige el retrato, así que realizo las mezclas necesarias sobre el retrato fundiendo los colores ligeramente con la yema de los dedos, con cuidado que no se ensucien entre ellos. Para esto siempre procuro que mis manos estén limpias cambiando de mano o limpiándolas para no contaminar los colores y ensuciar la obra.

Detalles de un retrato al pastel
El rostro
En este punto pretendo conseguir la textura deseada de la piel, exigiéndome y disfrutando de cada detalle hasta conseguir el resultado deseado.
Pelo
Con trazos sueltos y delicados voy dando forma al cabello, siguiendo la dirección del mismo. Reforzando las zonas sombreadas y dando fuerza a los detalles de luz.
Ropa
Aquí comienza una de las partes menos exigentes, pero más laboriosas del retrato (dependiendo de la composición). Si bien para lograr un parecido exacto en el rostro el margen de error debe ser mínimo, en la indumentaria también debemos ser cuidadosos y los resultados dependerán de la maestria de cada un@.
El fondo
En la fotografía el fondo adquiere cierta abstracción, por lo que en esta ocasión y al no tratarse de un retrato personalizado, me he ceñido a la imagen original.

Retrato al pastel finalizado
Por último, examino detenidamente la obra buscando cualquier detalle, la miro de frente y a través de un espejo, desde tantas perspectivas como me es posible, hasta que siento la satisfacción de haber captado toda su magia.
Gracias por confiar en mi.

