SURREALISMO
Un lenguaje para lo que no se ve
Me fascinan los misterios. Las preguntas que no tienen respuesta, los símbolos que esperan ser leídos, el velo de lo que no se revela a primera vista. El surrealismo es el lenguaje que encontré para pintar todo eso: un territorio donde la realidad y la ficción se entrelazan, y donde cada cuadro guarda más de lo que muestra.
Historias pintadas al óleo
Mis obras son relatos fantásticos. Historias que hablan del subconsciente, del optimismo, de la belleza y de los miedos — contadas con una técnica preciosista que teje un vínculo entre lo literario y lo pictórico. En ellas, los paisajes idílicos, las aves y la figura femenina cobran protagonismo, junto a símbolos que regresan una y otra vez: llaves que abren lo oculto, jaulas que se quedan vacías, frutas que esconden mundos.

Las raíces del universo
A través de los años me han marcado los viejos maestros: la imaginación desbordada de El Bosco, los mundos de Pieter Bruegel, la audacia de Max Ernst, la precisión luminosa de Jan van Eyck. De ellos aprendí que un cuadro puede serun enigma que se contempla durante siglos — y esa es la ambición silenciosa de cada pieza que pinto.

Un enigma que te pertenece
Nada en estos cuadros está por casualidad, pero su significado no es solo mío. Cada metáfora, fruto del subconsciente y del mundo onírico, busca despertar tu capacidad interpretativa: que mires más allá, que encuentres tu propia lectura. Porque aquellos que saben soñar, aprenden a pintar con los ojos del alma — y también a mirar con ellos.